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La importancia de controlar el sueño
La importancia de controlar el sueño
LA IMPORTANCIA DE CONTROLAR EL SUEÑO
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El sueño es una necesidad fisiológica. El sueño normal consta de dos períodos bien diferenciados: el sueño paradójico o REM (movimiento oculares rápidos o rapid eyes movement) y el sueño lento o no REM. El inicio del sueño se realiza a través de una relajación generalizada, muscular y mental con una intención para dormir. Poco a poco la actividad de nuestro cerebro comienza a ralentizarse y se pasa de ondas alfa a ondas beta mucho más lentas. Comienzan las fases del sueño No REM, en que de forma progresiva se va relajando el sistema muscular hasta quedar en reposo total. Algo similar sucede con las ondas cerebrales, ondas beta muy lentas en comparación con las alfas de la vigilia. Después comienza la fase REM, en donde de nuevo vuelve la actividad eléctrica normal, pero el cuerpo sigue en reposo. Es cuando se sueña y el cuerpo vegetativo responde según las vivencias del sueño (es en este momento cuando se tiene sudoración, angustia, felicidad, etc, en función de lo que soñemos). En esta etapa pueden aparecer los Infartos de miocardio o las trombosis cerebrales, ya que el cuerpo experimenta la excitación según se sueñe. Pero sin embargo la parte muscular está en su máxima relajación. Asimismo, es en este periodo cuando se disparan los instintos (sexuales y de alimentación). Por ello, siempre en cada fase REM hay movimientos de hociqueo y de masticación, al igual que erecciones y su equivalencia en la mujer. La fase REM dura unos 30 minutos y posteriormente comienza de nuevo la fase no REM con sus diferentes estadios volviendo a una relajación cerebral profunda, que dura cerca de una hora, hasta que de nuevo comienza el sueño REM.

El ciclo se repite cada 90 minutos. Los periodos de sueño REM se suceden y alternan con los no REM. Cada noche se producen alrededor de 4 a 6 periodos REM y representan del 20 al 25% de todo el periodo de sueño.

No hay que obsesionarse por la cantidad de horas dormidas, no duerma por el día y acostúmbrese a acostarse y levantarse a la misma hora
El sueño de las personas mayores es más superficial y aumenta también el tiempo de vigilia hasta conciliar el sueño. Son más frecuentes en la ancianidad los despertares nocturnos acompañados de dificultades crecientes para volver a conciliar el sueño. Estos despertares son debidos, por lo general, a la existencia de un sueño progresivamente más ligero y de una interrupción más fácil por diversos estímulos ambientales. En resumen, el sueño normal del anciano es más ligero, con frecuentes despertares, con mayor dificultad para volver a recuperarlo y con mayor sensación de no haber dormido, y por lo tanto de no ser un sueño reparador.

Insomnio

El insomnio se define como la falta de sueño nocturno y puede ser:

- Por dificultad en la conciliación del sueño: insomnio de conciliación.

- No hay problemas para dormirse pero sí para mantenerse dormido, con despertares frecuentes nocturnos: insomnio de conciliación.

- Se duerme fácilmente, pero se despierta muy temprano, sin posibilidad de volver a conciliar el sueño: insomnio de despertar precoz.

El insomnio va acompañado de sensación de incomodidad, cansancio y somnolencia durante el día, que hace que se perpetúe, puesto que si duerme por el día, cuando llegue la noche volverá a no tener sueño.

Las causas fundamentales del insomnio, además de las enfermedades frecuentes en los ancianos ya descritas con anterioridad, son:

- Depresión: lo característico es el insomnio de despertar precoz.

- Ansiedad: lo característico es el insomnio de conciliación.

- Factores ambientales (exceso de luz, ruidos ambientales, habitación compartida, cama y almohada distintas a las habituales, interrupción del sueño para administrar medicación) que suelen producir insomnio de despertares frecuentes con gran dificultad para conciliar de nuevo el sueño.

- Excesivo tiempo en la cama.

- Las siestas diurnas.

- Aburrimiento con falta de actividad y/o estímulos diurnos.

- Nicturia (orinar por la noche), dolor.

El manejo de los trastornos del sueño: comprende varios tipos de medidas específicas para cada tipo de trastorno y que son:

La importancia de controlar el sueño - Farmacológicas. Corresponde al médico prescribirlas y en su valoración será de vital importancia una información correcta por parte del afectado o de sus familiares o cuidadores. En el anciano, los fármacos más indicados son los hipnóticos benzodiacepínicos de vida media muy corta. Este tratamiento debe limitarse a un periodo corto de tiempo. No es buena la toma indiscriminada de hipnóticos durante un plazo superior a 1-2 meses. Debe ser suprimida de forma gradual, no de forma brusca. La toma crónica de hipnóticos genera dependencia y trastornos en el sueño provocados por la medicación que luego van a ser muy difíciles de corregir.

- No farmacológicas: Normas de higiene del sueño.

Medidas de higiene del sueño

- Comprende diversas instrucciones dirigidas a evitar elementos distorsionadores del sueño. Entre los más utilizados se encuentran las siguientes:

1. Acuéstese para dormir sólo cuando tenga sueño.

2. No realice en la cama ninguna actividad que no sea dormir (evite lectura, ver TV, oír radio, no piense en problemas o actividades que debe hacer al día siguiente).

3. Si pasados 10 minutos desde que se metió en la cama no ha conseguido dormirse, levántese y realice una actividad relajante (oír música, leer).

4. Vuelva a tumbarse cuando crea tener sueño.

5. Si vuelto a la cama sigue sin poder dormir, vuelva a realizar la misma operación tantas veces como sea preciso.

6. Si tras quedarse dormido se despierta durante la noche y permanece 10 minutos sin conciliar de nuevo el sueño, siga las instrucciones anteriores.

7. Levántese siempre a la misma hora, con independencia del tiempo que haya dormido.

8. No duerma durante el día.

- Otras medidas útiles son las siguientes:

Evitar excitantes o comidas copiosas en la tarde.

Realizar ejercicio suave durante todo el día. No hacerlo antes de acostarse ya que excita.

Mantener una temperatura confortable en la habitación y dentro de la cama (ni exceso ni falta).

Procurar el menor ruido ambiental en la residencia durante el turno de noche, al igual que el menor estímulo posible de luz.

Realizar medidas de relajación previas al sueño con ambiente musical tranquilo de fondo y sin forzar el hecho de dormir.

Con los pacientes inmovilizados, es muy difícil poder llevar a cabo muchas de estas medidas. Para ellos, los principales consejos se centran en que no duerman por el día y en motivarles con ejercicios acordes a su incapacidad.


Las temidas caídas
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