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Cómo atender mejor a nuestros mayores Guía Práctica
CÓMO CUIDARSE PARA SEGUIR CUIDANDO MEJOR
Introducción
Consecuencias del cuidado en la vida del cuidador
Cómo detectar cuándo el cuidado de una persona nos está haciendo daño
Darse cuenta de que es necesario cambiar
Cuidarse para mantener la propia salud de bienestar
Pedir ayuda a otros familiares
Poner límites al cuidado
Pensando en el futuro
Cuidar de la propia salud
Test sobre la carga del cuidador
Test de Yesavage reducido para detectar la depresión
Cuidar de la propia salud
CUIDAR DE LA PROPIA SALUD
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El cuidado de otra persona implica una serie de exigencias que pueden perjudicar notablemente al cuidador, tanto en el aspecto físico como en el psicológico. A veces, en la tarea de cuidar se descuidan aquellas actividades que permiten recuperarse del cansancio y de las tensiones de cada día. Los cuidadores que mejor se sienten son los que mantienen unos hábitos de vida saludables que les llevan a estar en las mejores condiciones físicas y psicológicas para cuidar de sí mismos y de su familiar.

Dormir lo suficiente

Dormir es una de las necesidades vitales. Sin un sueño reparador, las personas pueden tener multitud de problemas: falta de atención, propensión a los accidentes, irritabilidad, quedarse dormido en situaciones peligrosas, etc. La falta de sueño es un problema frecuente entre los cuidadores porque muchas veces cuidar a un familiar significa atenderlo también por la noche. Todo ello puede ocasionar un aumento de la tensión emocional y una mayor fatiga del cuidador.

Hacer ejercicio con regularidad

El ejercicio físico es una forma útil de combatir la depresión y la tensión emocional. Es una manera saludable de eliminar las tensiones que se van acumulando a lo largo del día. Muchos cuidadores pueden pensar que encontrar tiempo para hacer ejercicio es en sí mismo un problema. Pero siempre hay alternativas. Caminar es una de las formas más sencillas de hacer ejercicio y, por ello, se pueden aprovechar las salidas necesarias a la calle (para comprar, hacer gestiones, "papeleos", etc.) para caminar un rato, incluso dar un rodeo para caminar durante más tiempo. De igual forma, si las condiciones físicas de la persona a la que se cuida lo permiten, pueden pasear juntos, aunque sea durante un breve espacio de tiempo, o bien puede hacerse una sencilla tabla de gimnasia en casa. La bicicleta estática también es una buena opción para hacer ejercicio cuando salir de casa resulta difícil.

Evitar el aislamiento

Muchos cuidadores, como consecuencia de un exceso de trabajo, se distancian de sus amigos y familiares cuando la persona a la que cuidan requiere una dedicación intensa. Esto puede llevar a una situación de aislamiento que aumenta en el cuidador la sensación de "sobrecarga" y estrés y que le pueden ocasionar problemas físicos y psicológicos. Para evitar que esto ocurra, una buena solución es que el cuidador disponga de algún tiempo libre para hacer actividades que le gustan, mantener alguna afición, estar con otras personas, etc.

Si el cuidador tiene dificultades de tiempo y es necesario que otras personas le sustituyan durante algún periodo para quedarse cuidando de su familiar, la petición de ayuda puede dar muy buenos resultados. En cualquier caso, es importante mantener las amistades y dedicar un tiempo a estar con ellas.

Cuidar de la propia salud significa:
- Dormir lo suficiente

- Hacer ejercicio con regularidad

- Evitar el aislamiento

- Salir de casa

- Mantener aficiones e intereses

- Organizar el tiempo

- Descansar


Salir de casa

Destinar algún tiempo a estar fuera de casa es también un hábito saludable y aconsejable para los cuidadores. Ante una recomendación como ésta, los cuidadores suelen plantear la siguiente cuestión: "Me parece muy bien, pero ¿con quién dejo a mi marido (padre, hermana, etc.)?". Evidentemente, no es fácil, pero es importante buscar alternativas, ya que si no contamos con momentos para estar fuera de casa, visitar a alguien, pasear, estar con amigos, etc., podríamos llegar a tener la desagradable sensación de vivir "atrapados". Para que esto no ocurra, se puede comprobar qué familiares o amigos podrían quedarse algunos momentos del día con la persona cuidada. También, dentro de la familia, algunas personas le pueden facilitar en ocasiones que descanse durante un fin de semana algunas veces al año. También se puede recurrir al centro de servicios sociales del barrio en que se vive, al ayuntamiento y/o a asociaciones de voluntarios, solicitar los servicios de ayuda a domicilio, estancias temporales, etc.

Mantener aficiones e intereses

Con frecuencia, las personas que cuidan familiares mayores tienden a centrarse de forma casi exclusiva en las necesidades de éstos y a emplear la mayor parte de su tiempo en atenderles, sin reparar en sus propias necesidades. Sin embargo, aunque resulte difícil, lo ideal es mantener un equilibrio entre las propias necesidades e intereses personales y las obligaciones que implica cuidar a un familiar. Por eso, en el caso de que se hayan ido abandonando aficiones, actividades, contacto con amistades, etc., es conveniente que poco a poco se vayan incorporando otra vez a nuestra vida. Así, el cuidador puede empezar por elaborar una lista de las actividades que le gustaría hacer y, a partir de ahí, elegir aquellas que resulten más viables y comenzar con ellas. Gradualmente se podrá ir seleccionando otras actividades para incorporarlas y, de esta forma, conseguir que el disfrute personal sea una parte natural de la vida diaria del cuidador.

Descansar

Las personas que están cuidando a un familiar se ven sometidas a lo largo del día a un esfuerzo continuo. Por ello, es importante que introduzcan en su vida diaria momentos de descanso sin que sea necesario para ello salir de su casa o dejar solo a su familiar.

Existen formas sencillas de distraerse y "tomar un respiro" para relajarse que se pueden llevar a cabo con facilidad.

Por ejemplo, respirar profundamente durante unos instantes, mirar durante un tiempo a lo lejos por la ventana, pensar durante unos momentos en algo agradable, hacer una breve interrupción en el quehacer cotidiano para descansar, darse una pequeña satisfacción como tomar un refresco, etc. También puede ser muy útil practicar alguna técnica de relajación. La relajación es un buen método para, con una dedicación mínima de tiempo al día, conseguir grandes beneficios físicos y psicológicos.

Posibles razones para no dormir: orientaciones para cuidar al cuidador
El familiar necesita ser atendido por la noche

En el caso de que vivan otras personas en casa, se pueden hacer turnos para aliviar el trabajo que supone esta atención continua.

Contratar, si es posible, los servicios de profesionales durante algunos días a la semana.

El cuidador tiene demasiadas tareas que hacer durante el día y, por ello, no dispone de tiempo para dormir lo suficiente.

Planificar el tiempo, realizar sólo aquello que es estrictamente necesario y dedicar algunos momentos del día a descansar. Esto permitirá que el cuidador se sienta mejor y, además, le ayudará a rendir más.

Descansar durante los momentos del día en los que la persona que recibe los cuidados descansa (por ejemplo, la hora de la siesta).


Organizar el tiempo

a falta de tiempo es una de las mayores preocupaciones de los cuidadores: tiempo para sus propias necesidades, para cuidar a su familiar, para atender a otras personas de la familia, para sus responsabilidades laborales, para estar con amigos, etc. El tiempo siempre es limitado y ejerce una gran presión sobre los cuidadores, que se sienten en muchas ocasiones "superados" por múltiples obligaciones y tareas que deben realizar a la vez. Intentar combinar de la mejor manera posible nuestras obligaciones, necesidades y cantidad de tiempo del que se dispone es algo que, sin duda, puede ayudar a aprovecharlo mejor y, como consecuencia, a vivir mejor. Para ello, se proponen a continuación algunas ideas basadas en la experiencia de cuidadores que han intentado poner en práctica "fórmulas" para aprovechar su tiempo al máximo:

- Cómo organizar el tiempo

Preguntarse "¿Es necesario hacer esto?". De esta forma se puede decidir qué actividades son importantes y, por el contrario, a qué actividades se puede decir "no".

Marcarse objetivos realistas antes de comprometerse.

Contar con otros miembros de la familia. Consultarles, pedir su opinión, ver con ellos en qué pueden ayudarnos e incluir esta ayuda en nuestro plan de vida.

Hacer partícipe a su familiar de los cambios y decisiones.

Elaborar un plan de actividades.

- Cómo hacer un plan de actividades

1. Hacer una lista de todas las tareas que se deben realizar.

2. Ordenarlas según su importancia, empezando por las más importantes.

3. Anotar para cada tarea el tiempo aproximado que necesita dedicarle.

4. Hacer otra lista con las actividades que le gustaría realizar.

5. Ordenarlas según su importancia para usted.

6. Anotar para cada actividad el tiempo aproximado que necesita para realizarla.

7. Haga ahora una única lista con las tareas que debe realizar y las que le gustaría realizar siguiendo un orden de importancia.

8. Si no hay tiempo para todas las tareas y actividades que ha anotado, posponga para otro momento las que están en los últimos lugares de la lista y, cuando disponga de tiempo extra, dedíquelo a ellas.


Pensando en el futuro
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