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Cómo atender mejor a nuestros mayores Guía Práctica
CÓMO CUIDARSE PARA SEGUIR CUIDANDO MEJOR
Introducción
Consecuencias del cuidado en la vida del cuidador
Cómo detectar cuándo el cuidado de una persona nos está haciendo daño
Darse cuenta de que es necesario cambiar
Cuidarse para mantener la propia salud de bienestar
Pedir ayuda a otros familiares
Poner límites al cuidado
Pensando en el futuro
Cuidar de la propia salud
Test sobre la carga del cuidador
Test de Yesavage reducido para detectar la depresión
Poner límites al cuidado
PONER LÍMITES AL CUIDADO
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Los cuidadores que cuidan de sí mismos ponen límites al cuidado. En ocasiones, empiezan a poner límites cuando se dan cuenta de que estaban asumiendo una carga que es posible compartir con otros. Otras veces comienzan a poner límites cuando la persona que está siendo cuidada demanda más cuidados y atención de los necesarios.

Los cuidadores que sí ponen límites al cuidado piensan cosas como las siguientes:

- "Hay tareas que él puede hacer solo, es mejor no ayudarle".

- "Me gustaría poder ayudarle lo mejor posible" (y no piensan "tengo que...").

- "Puedo pedir a mi hermano que me ayude por las mañanas".

La persona cuidada demanda más ayuda de la necesaria

Algunas personas, al tener que soportar los sufrimientos de una enfermedad, exigen más ayuda de la que necesitan, mientras que otras dirigen la frustración derivada de sus problemas a quien está más cerca de ellos, esto es, a la persona que se dedica a cuidarlas. Muchas veces, estas demandas excesivas se producen de forma tan gradual que los cuidadores apenas llegan a darse cuanta de ello. Sólo son conscientes de que se sienten continuamente molestos y frustrados con la persona a quien cuidan, pero sin comprender las razones por las que se sienten así.

En estas situaciones se hace necesario poner límites. La manera más eficaz es decir no de una forma adecuada, de manera que no haga sentirse mal a la persona que lo dice ni se ofenda a la otra persona.

¿Cómo poner límites al cuidado?

Lo primero es pedir ayuda a la familia (ver el punto anterior). Un modelo de ¿cómo pedir ayuda a la familia? sería el siguiente:

1. Solicitar una autorización.

¿Puedo hablarte un momento?

2. Verbalización directa y precisa

Me gustaría que te quedaras el jueves o el viernes con papá.

3. Autoafirmación empática y expresión positiva de la demanda.

De esta forma yo podré salir un poco. Últimamente estoy agotada.

4. Comprobar que el interlocutor está realmente de acuerdo en responder a la demanda.

Si no puedes, dímelo, no me voy a enfadar.

5. Disco rayado (repetir lo mismo cuantas veces sea necesario, de manera cada vez más amable y cortés)

Para mí es importante que te quedes con papá el jueves o el viernes y así podré descansar. Sería muy amable por tu parte que te quedases el jueves o el viernes, yo necesito descansar.

6. Autorrevelación (manifestar sentimientos, pensamientos o comportamientos propios y en primera persona)

Últimamente estoy agotada y me vendría muy bien que te quedaras.

7. Ofrecer un compromiso

¿Te viene mal? ¿qué te parece el sábado? Dime qué día puedes tú.

8. Terminar efusivamente

Muchas gracias. Es un alivio que meayudes. Menos mal que cuento contigo.

Cómo no se debe de pedir ayuda a la familia

- De manera agresiva, ya que provoca el rechazo o una respuesta de defensa, por ejemplo:

"Carlos, estoy harta de que no tengas en cuenta a papá y de que no me ayudéis. Esto se va a acabar. Yo necesito salir, así que vosotros veréis"...

...puede provocar una respuesta similar a: "Yo también estoy harto de que vengas siempre con lo mismo. Nosotros también hacemos nuestra parte. Si tan harta estás, ya sabes lo que hay"

- De manera inhibida, ya que se facilitan al otro los argumentos para rechazar nuestra petición, por ejemplo:

"Mira..., si..., iba a pedirte una cosa, pero tampoco es muy importante. A ver si algún día, cuando podáis..., os pudierais quedar con papá. Pero..., vamos... que si no podéis lo entiendo, vaya".

... puede provocar una respuesta similar a: "La verdad es que me gustaría ayudarte pero estoy muy ocupado estos días. Ya te llamaré cuando pueda".

Cómo detectar que es necesario poner límites al cuidado
Cuando la persona que recibe los cuidados...

- Culpa al cuidador por errores que éste comete de forma involuntaria

- Finge síntomas para captar más atención

- Hace reproches a los cuidadores cuando éstos ponen límites razonables a sus peticiones

- Culpa a otros de problemas causados por ellos

- Rechaza ayudas que facilitarían las tareas de cuidado (silla de ruedas, etc.)

- Empuja o golpea a los cuidadores

- Origina un gasto económico injustificado a la familia (por ejemplo, en llamadas de teléfono)

- Se niega a gastar su dinero en servicios necesarios (por ejemplo, contratar a una persona para que la cuide)

- Pide más ayuda de la necesaria

...Entonces es necesario poner límites al cuidado


Cómo decir No

Algunas personas tienen dificultades para decir "no". Por esta razón, puede ocurrir que estas personas accedan con frecuencia a las demandas y peticiones de otras personas sin desear hacerlo, o bien que ofrezcan excusas variadas relacionadas con su incapacidad para satisfacer las peticiones de otra persona, cuando la verdadera cuestión es que no quieren acceder a ellas. Por el contrario, hay personas que pueden ser hostiles y agresivas en su rechazo de una petición.

- Saber decir no es importante cuando la persona mayor a la que se está cuidando realiza peticiones excesivas o poco adecuadas, a las que no se desea o se debe acceder. Es importante saber decir no para poner límites al cuidado.

- Rechazar peticiones implica ser capaz de decir "no" cuando se quiera hacerlo sin sentirse mal por ello.

- Tenemos el derecho a decir "no" a peticiones poco razonables y a peticiones que, aunque sean razonables, no queremos acceder a ellas.

- Antes de rechazar una petición hay que asegurarse de que entendemos lo que nos piden.

- Los rechazos de peticiones deben acompañarse de razones y no de excusas. Se dan razones cuando en el caso de que cambiasen cambiaría la respuesta. Por ejemplo, si la respuesta es "no puedo, estoy ocupado" estamos ante una razón, ya que en caso de no estar ocupados diríamos "sí". Sin embargo, estaríamos ante una excusa si, aunque no estemos ocupados, seguimos diciendo que "no" (y esto ocurre porque "estoy ocupado" es una excusa y la verdadera razón es otra, por ejemplo "no me apetece"). Las excusas se pueden convertir en trampas. Por ejemplo, si se pone la excusa "estoy ocupado" para rechazar una demanda, la persona que hace la petición podría preguntar: "¿Cuándo estarías disponible?".

CÓMO DECIR NO. Recomendaciones paso a paso:
1. Escuchar, hacer que se precise la demanda si fuese necesario (escucha activa).

- Carmen, ayúdame.

- Dime, ¿en qué quieres que te ayude?

2. Verbalización directa y precisa de la respuesta.

- Eso es algo que sé que puedes hacer solo. Lo siento, no voy a ayudarte. Creo que tú solo puedes hacerlo.

3. Disco rayado (repetir lo mismo cuantas veces sea necesario, de manera cada vez más amable y cortés).

- Espero que no te enfades y lo entiendas. Tu puedes hacerlo solo y creo que no debo ayudarte. No voy a ayudarte, intenta hacerlo solo, sé que puedes con un poco de esfuerzo.

4. No derivar, no justificarse.

- ¿Ves cómo ya no me quieres? Tu hermano sí lo haría.

- Me gustaría que no te enfadases. Creo que es mejor que lo hagas solo. Ya sabes que te ayudo siempre que lo necesitas. Y ahora no lo necesitas.

5. Autorrevelación (manifestar sentimientos, pensamientos o comportamientos propios y en primera persona).

- No me resulta agradable decirte que no, pero sé que tú puedes y que es lo mejor.

6. Búsqueda de alternativas y compromiso.

- Yo puedo ayudarte a empezar, pero después terminas tú solo. La próxima vez lo harás sin ninguna ayuda, ¿de acuerdo?

7. Terminar efusivamente.

- Me alegro de que lo entiendas. ¿Ves que bien lo haces sin ayuda?



Pedir ayuda a otros familiares
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Pensando en el futuro


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